Nos vamos a dar una vuelta

Nuestros Viajes

La Odisea de Agra a Varanasi

El tío de una agencia de viajes nos dijo que no había billetes para el tren de Agra-Varanasi, pero que en India, por un puñado de rupias, se podía conseguir cualquier cosa. Nos consiguió los tres, en 2ª clase, en un compartimento para cuatro, lo malo era que no salía de Agra si no de Mathura, un poco más al norte. Decidimos ir a dicho pueblo en bus, tranquilamente y barato. Salían a cada hora, y calculamos que si tardaba dos horas y el tren salía a las 22:01, más el Rikshaw que nos llevara de una estación a otra, con estar a las 17:44 para coger el de las seis era más que suficiente.

Llegamos a la estación a la hora prevista pero lo que no estaba previsto era esa estación de bus inexistente, con un follón de impresión, la basura ardía por las esquinas, lo que daba un olor delicioso, gente que entraba entre los buses que salían, cláxones por doquier, venta ambulante de comida, ropa, juguetes de plástico, alguno que otro que te ofrecía drogas por lo bajinis, otros que nos gritaban vete tú a saber qué, más gente que se subía a los autobuses en movimiento, otros que metían sus maletas por las ventanas abiertas para coger sitio, cosa que daba igual porque al final acababan todos como anchoas enlatadas, eso era: “La estación sin ley” y encima, caía la noche.

Nuestra cara de preocupación estaba más que justificada. Empezamos por preguntar a uno si sabía cual era el bus que salía para Mathura…craso error. Para empezar, nuestro inglés (que ya ves tú que complicación tiene preguntar eso), para continuar, el suyo (que se lo podíamos haber preguntado en español sin más, porque habría puesto la misma cara de…¿EINCH?) lo aderezamos con un poquito de: “mira a ver si un hindú profundo te entiende al nombrar, según tú crees, el nombre de uno de sus pueblos” y le ponemos una guinda de quince tíos rodeándonos y mirándonos como si estuviéramos dando una clase de física cuántica. Hasta que uno, el empollón de la clase, cae en el nombre del pueblo y lo repite en voz alta como si hubiese descubierto el fuego. Acto seguido, el resto de los catorce asienten como diciendo: “Hoooombreeee Mathura, ¿cómo no lo has dicho antes?” (que por cierto se dice igual que se lee, no se que problema había) y es entonces cuando todos saben de donde sale, a qué hora y de qué color es, lo malo, que casi ninguno coincidía en casi ningún dato, fuerte ayuda. El tiempo pasaba y el bus que no venía. Los nervios empezaban a bullir y optamos por la opción desesperada, pillar un taxi. Pero ve tú a pillar un taxi en Agra, la ciudad del Rikshaw, y estos no te llevaban, a parte de que dos horas en bus podrían ser en Tuc- tuc como ver Ciudadano Kane en ruso mientras lees el Quijote, por decir alguna gilipollez.

Tras tres personas que nos llevaron a agencias diferentes y nos pedían algo exagerado (nota: exagerado en India, casi gratis en occidente) encontramos un cuarto que nos llevaba pero que tenía que ir a su casa para dejar el Rikshaw y coger el coche. Según se va a por el coche aparece el bus, como locos ya no sabemos qué hacer, si esperarle o que, no queríamos dejarle tirado, pero ¿y si no viene o tarda más de lo que dijo que tardaría?, mientras, la gente empieza amontonarse en las puertas del bus, pero ¿y si viene el taxista y nos ve en el bus?. Dieron las siete en punto. Al bus. Entre empujones nos acercábamos a la lata de anchoas con las mochilas a cuestas, un agobio del bueno. De repente, Nicolás, hasta las narices, levanta los brazos a la vez que grita a pleno pulmón: “¡¡¡NO PLEASE NO, STOP, nos toca a nosotros!!!. No sé que es lo que pasó realmente pero subimos, nos sentamos y salimos de la estación deseando no cruzarnos con el taxista.

Llegamos a Mathura a eso de las nueve y al tren, tras no saber qué coche teníamos ni las literas (llamamos por teléfono a la agencia de Agra para saberlo), a las 21:33, por fin respiramos semi-tranquilos.

El “compartimento” eran cuatro literas semi-cómodas separadas del pasillo por una cortina, por suerte, nadie ocupó la que quedaba libre y menos mal porque el resto de la gente del vagón era realmente cerda y los que llegaron a las dos de la mañana (que suponemos que se colaron de otros vagones) eran, aún más guarros, sucios y para nada respetuosos con el resto de la gente. El olor a sudor, el escupir en el pasillo, el tirarse eructos (eso es algo normal) el tirarse pedos con alevosía (eso no es normal) el hablar en voz alta, hizo que una travesía, que ya era bastante pesada (unas 14 horas) lo fuese un poco más. Lo mejor de todo es que no sufrimos más que una hora de retraso, lo normal y mínimo son seis.

En esta aventura nos dimos cuenta de que este país está lleno de contradicciones, como hace poco puse, nos encanta la India, pero al mismo tiempo la aborrecemos. Tienen grandes templos que han sido realmente costosos, pero ellos siguen viviendo en la pobreza y en las famosas castas se clasifican y en ellas están “encerrados”, en una clase social en la que han nacido pero de la que no podrán salir. Por eso luchó Gandhi y sigue el gobierno en ello, pero ellos tienen sus creencias y aceptan lo que tienen o no tienen, todo depende de sus vidas anteriores y por eso tienen que portarse bien en esta, para mejorar la siguiente.

Ya dije y me repito, la India no es para que te la cuenten, si no para vivirla y en algunos casos para sufrirla.

5 Comentarios

  1. Parece que has tenido más roce que en toda tu vida, luchando para alcanzar el bus mirando de reojo que no llegase el del taxi 🙂

    Comentando lo de los eructos, espero que estéis eructando después de cada comida, o van a pensar que los españoles somos unos mal educados.

    • eso no era de los árabes o musulmanes o de los marroquíes…?.no sabía que también lo hicieran los hindúes. de todos modos juan no les va a la zaga.
      desde luego, menuda gente, vale que culturalmente, lo que respecta a su religión y mentalidad, yo no lo entienda porque se trata de bagage cultural, vamos que depende del lugar y la familia en la que nazcas. pero la educación…no debería perderse, no están solos en el mundo,la educación…vale eso también depende de la familia en la que nazcas…no todos van a ser los educaditos del 8º cada vez que salgo de casa me doy cuenta de que somos superheroes y que los superpoderes se heredan.
      Ahora que si ellos tienen que hacer méritos en su vida actual para lograr una mejor en la próxima reencarnación los de aquí no lo tienen muy claro y por lo que cuentas a los de allá tampoco parece importarles mucho. quizás estén resentidos con sus dioses y por eso no hacen ni caso.
      besos y cuidaos como decia el abuelo oju al cap eh tania…mejorate

    • Hans Paytubí

      08/02/2012 at 17:47

      Pow no te preocupes por lo de los eructos que yo lo hago antes de comer, durante y después, hay veces que lo hago hasta dormido jajajaja
      UN BESAZOOOOO

  2. Jajajajaja tio claro que toca sufrir a veces, pero mamon, no te olvides que estas n la india, q no comprendemos ni la mitad d sus constumbres.
    Me encanta como son y m da muxa pena lo de las castas… es como si ellos mismos no quisieran cambiarlo
    Juaninnnn cuidense y dale un bsote a Tania
    P.D. tus chistes siguen siendo tan buenos como siempre jajajja

    • Hans Paytubí

      08/02/2012 at 17:46

      Franín lo de los chistes lo dices con rintintin no? cabroncete!!! Cuidate tio y gracias por preocuparte por nosotros.
      Oye, deberías hacer tú también un blog de tu vida en…en… bueno donde coño estés jajajaja
      UN ABRAZOTE Y UN BESOTE

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