Nuestros Viajes

Chiang Mai «Ciudad Nueva»

La noche acababa de caer. La hora límite de entrada a la Guest House antes de que cerrasen la recepción se acercaba azarosamente. Con el temor de quedarnos en la calle o, mejor dicho, de tener que ponernos a buscar otro alojamiento cargados y de noche, nos apresuramos a coger la primera “taxineta” (Taxi-Camioneta) que vimos.

Taxineta

Si algún día tenéis prisa en llegar a un lugar, nunca os subáis en una “taxineta” en la que conduzca un hombre muy mayor que va con su mujer muy mayor y su nieto muy pequeño. Les dimos la dirección y empezaron a dar vueltas lentamente, se paraban, bajaba el hombre, nos volvía a preguntar la dirección, se subía, emprendía la marcha, se volvía a parar, preguntaba a uno de la calle, se subía, en marcha de nuevo, volvía sobre sus pasos. Los segundos pasaban, la paciencia se iba con los minutos y el señor se paraba de nuevo. Nos pidió el teléfono de la Guest House pero no llamó ¿para qué quería el teléfono entonces? se volvió a subir y giró por el mismo sitio que venía, se paró de nuevo y le dijimos que llamara al hotel pero se quedaba mirándonos con cara de no entender y con el móvil en la mano… ¿qué haces en una situación tan absurda? Pues cruzar los dedos apretar los dientes y esperar a que, de la nada, apareciese un hombre por la calle que sí sabía dónde estaba el albergue y llegar al sitio y ver que aún nos esperaban con una sonrisa en la boca.

Hotel

Un poco de historia: Allá por el año 1296 un Rey llamado Mengrai fundó Chiang Mai (Ciudad Nueva) llegando a ser la capital del Reino de Lanna (reino del norte de Tailandia) quitándole el puesto a la antigua capital; Chiang Rai. Ante la constante amenaza de invasión del Imperio Birmano, Chiang Mai fue amurallada y fosada.

Fosada

Hasta que en 1556 un general birmano, aprovechando el declive del Reino de Lanna, invadió la ciudad destrozando la mayor parte de las pagodas. No sería hasta 1776 que Chiang Mai llegase a formar parte del Reino de Siam cuando, el rey tailandés Taksin, expulsara a los birmanos de Tailandia. Con el tiempo, Chiang Mai, empezó a coger importancia comercial y cultural siendo la capital no oficial del norte del país. Como es lógico, con el paso de los años, la ciudad ha crecido, pero aún así todo gira en torno a ese casco antiguo que tan sólo mantiene un par de esquinas y un par de puertas de lo que fuera esa muralla.

Muro

De puertas hacia a dentro se encuentran las principales Pagodas, la mayor parte de ellas ya reconstruidas. Claro está que el destrozo que hicieran los birmanos en ellas fue hace doscientos y muchos años, pero es que hay tantas Pagodas, que aún quedan algunas con algunos desperfectos pero son precisamente éstas, las que tienen un mayor encanto. Como puede pasar en Roma con las iglesias, aquí pasa lo mismo con las Pagodas. Al principio todas te sorprenden pero al tiempo, como hay tantas que ver, las que más te llaman la atención son las que tienen algo diferente. De todas formas, las principales había que ir a verlas, así pues, a la mañana siguiente, con las panzas llenas del desayuno incluido de la Guest House y el mapa de la ciudad proporcionado por el hombre que lo llevaba, nos fuimos a visitar algunas de ellas.

Ayuntamiento

Como he dicho, las que más llaman la atención son las que tienen algo diferente y la primera que encontramos, que no estaba señalada como importante, estaba en una calle pequeña al lado del Ayuntamiento.

Primer-Templo

No estaba amurallada como la mayoría de ellas y a escasos metros de la entrada había una pequeña mesa con unos pinchos donde estaban clavadas unas velas prendidas.

Primer-Templo-Velas

Los laterales de las escaleritas de entrada eran dos dragones decorados con cristales de colores.

Primer-Templo-corte-detalle

A ambos lados de los dragones había unas estructuras donde estaban colgadas unas láminas de papel de aluminio dorado que tenían la forma de las hojas de un árbol sagrado y en las que había escrito deseos o peticiones de gente.

Primer-templo-corte

Al entrar, un gran Buda nos daba la bienvenida.

Primer-Templo-Buda

En una esquina había una mesa donde encontramos las velas y hojas doradas que habíamos visto a la entrada. Haciendo un donativo podías usarlas como ofrenda. Así lo hicimos, escribimos en una hoja cada uno y lo colgamos,

Primer-Templo-Deseo

cogí una vela, escribí, la clavé y la prendí.

Primer-Templo-Velas-Juan

Ya de paso cogí una vela más y otro par de hojas y las guardé en la mochila como suvenir. Antes de irnos vi que había un paquetito de tres velas en otra parte, por avaricia lo cogí sin hacer el donativo ni nada y cuando fui a guardarlas en la mochila me hice un corte en el pulgar con las otras hojas que había guardado que tenían un borde muy afilado. El dedo empezó a sangrar en cantidad y daba mal rollo. No teníamos ningún pañuelo de papel así que me tapé y presioné la herida con el pañuelo de tela verde de Tania para cortar la hemorragia. Desde el momento del corte, nos dimos cuenta de que todo pasa por algo, que la avaricia rompe el saco, que el Karma está presente y toda acción, buena o mala,   tiene una repercusión. Al poco, más tranquilo, volví a entrar en el templo, devolví el paquete de las tres velas, me senté en la alfombra en frente del gran Buda y pedí perdón. Aprendí la lección.

corte-dedo

Con el pañuelo enrollado en el dedo y el sol justo encima, seguimos viendo Pagodas.

Chedi-Letras

Por esa zona, a las pagodas las llaman “Chedis” y, como no podía ser de otra manera, el chiste con “Jedi” de Star Wars estaba presente y más cuando en una entrada a uno de los templos había unas túnicas moradas para que se las pusieran quienes no iban ataviados con las prendas necesarias, es decir, que enseñaran más de lo que está permitido para entrar en un templo.

Chedi hans

Una cosa muy buena que tiene Chiang Mai o mejor dicho Tailandia en general, es que te puedes encontrar en cualquier barrio, y casi siempre de noche,

Mercado-1

un mercadito donde comer de todo y por muy poco, pero también encuentras puestos por las calles sin necesidad de que sea en esos lugares.

mercado-luces-bolas

De echo, un puesto en concreto nos llamó la atención por lo limpio que era el chico que lo llevaba. No hemos visto otro puesto callejero así en ningún lado y encima el chaval era muy cuidadoso y hacía los zumos con mucho esmero. Todas las noches pasábamos por esa calle para comprarle unos zumos de frutas, el mejor el de maracuyá.

Zumos-buenos

Aparte del hombre del hotel, había una mujer que estaba sobretodo por las mañanas atendiendo el negocio. La mujer era muy agradable, muy delgada y muy muy nerviosa. Realmente no es que fuese nerviosa si no que tenía unos tics o tocs o tucs que asustaban. De normal, cuando hablaba con nosotros en plan tranquila, daba la impresión de que tenía una mosca rondándole por la cabeza y movía los brazos tratando de quitársela de encima. Lo que nos empezó a preocupar fue pensar: “¿cuánto tiempo hace que esta mujer no se ducha que no paran de rondarle moscas?”. El punto álgido de sospecha fue cuando metió las manos en un cajón para buscar algo y de repente las sacó rápidamente poniendo una cara de acojone que nos asustó hasta nosotros, pensando que del cajón iba a salir Godzilla. Pero nada más lejos de la realidad. Simplemente era eso, un tremendo Tic nervioso que, muchas veces, no podía controlar. Mira que yo he tenido Tics, desde parpadear constantemente hasta tener que tensar sin sentido los músculos del cuello pasando por arrugar la nariz, pero aquello… aquello era el mayor de los Tics vistos. Imaginad que estáis hablando con una persona y en un segundo parpadea, tensa los músculos del cuello, arruga la nariz y mueve los brazos espasmódicamente y acto seguido continúa hablando como si nada. La verdad es que sufríamos un poco porque me hacía mucha gracia y porque cuando nos traía el desayuno no sabíamos dónde iba a acabar como le diera un pronto de esos. Afortunadamente, con cosas en la mano controlaba su poder de destrucción.

Detalle-templo

Paseando por las calles de la ciudad, bordeando un trozo de muralla, nos encontramos con uno de los instructores de buceo de Koh Tao y su novia. Tenían unos días de vacaciones y subieron a conocer el norte yéndose al día siguiente aún más al norte, a Pai. Dicha localidad es conocida por la cantidad de curvas que hay que sortear para llegar.

Tania-Buda

Me parecen increíbles este tipo de coincidencias. Vale que estábamos en Tailandia los cuatro y que Chiang Mai es un sitio de visita normal pero el encontrarnos con alguien en una calle en la que no haya nada especial que ver, me parece algo sorprendente. Estuvimos un buen rato con ellos hablando de esto y aquello y cuando hablamos de aquello, nos recomendaron que viésemos una Pagoda, una de las que no están marcadas en el mapa, una donde poder hacer una ofrenda y pedir un deseo, y una a la cual, tras despedirnos de ellos, fuimos directos a ver.

Juan-Buda

La Pagoda no estaba restaurada y mantenía el encanto del color anaranjado del ladrillo con el que la hicieron y la suciedad acumulada con el paso de los años. Su peculiaridad, el poder hacer una ofrenda a un pequeño Buda que mira hacia el casco antiguo desde lo alto de la Pagoda. Justo a los pies del Buda crecía una pequeña planta que destacaba sobre el naranja del ladrillo.

Ofrenda-agua

Una polea con una cuerda bajaba desde la izquierda del Buda hasta otra polea sujeta a una verja. Haciendo una donación en una caja de metacrilato, llenamos un bambú hueco que pendía de la figura de un pájaro dorado que estaba enganchado a la cuerda.

Templo-Agua-Buda

Una vez lleno, pedimos el deseo y tiramos de la cuerda subiendo el pájaro con el agua en el bambú hasta que, al llegar arriba, el bambú chocó con los ladrillos y se volcó vertiendo el agua a los pies del Buda que era donde había crecido la planta.

Templo-agua

Una visita recomendada era una mini excursión a Doi Suthep. Este templo está casi a veinte kilómetros de Chiang Mai y se encuentra en el alto de una colina de mil metros, aproximadamente. El templo data de 1383 cuando la ciudad pertenecía al Reino de Lanna y, según cuenta la leyenda, un monje tubo una visión en la que debía buscar una reliquia de Buda en Pang Cha.

Doi-suthep

Ni corto ni perezoso se dirigió allí y encontró un hueso que dicen que era del hombro de Buda y qué tenía cualidades mágicas. Se lo llevó al rey de su región pero como este no vio magia alguna le dijo que se lo quedara. El boca a boca llegó hasta los oídos del rey de Lanna y pidió al monje que le llevara el hueso. El rey de Lanna dividió la reliquia en dos y una la llevó al norte de Tailandia donde construyó un templo y el otro trozo lo puso en un elefante blanco, lo dejaron vagar hasta que subió la colina, hizo sonar su trompa, dio tres vueltas y falleció. El rey tomó aquello como una señal divina y fue donde erigieron el templo de Doi Suthep.

Debíamos ir, según indicaciones de “Miss Espasmos”, a una calle donde cogeríamos una pick up para subir. Llegamos, el conductor nos dijo que debíamos esperar a que por lo menos hubieran diez personas. Durante la espera conocimos a un argentino que no sabía prácticamente nada de inglés y al que le encantaba viajar aunque fuera sólo. David, como se llamaba, era un tipo muy agradable y pasamos el día con él. Al llegar a la base del templo, algo mareados de las curvas, empezamos a subir unas escaleras que nos conducían a otras escaleras muy largas con dos dragones a ambos lados para alcanzar la cima de la montaña.

Doi-suthep-con-david

Al lado de las cabezas de los dragones, que eran el empiece de aquel larguísimo tramo, había todo un negocio de puestecillos en el que podías comprar de todo. Sentadas en los primeros escalones de la escalera interminable había dos niñas vestidas con ropajes llamativos y la verdad es que eran muy graciosas. Tania se acercó para que le sacáramos unas fotos con ellas y justo cuando se sentó a su lado, una de ellas se le tumbó en su regazo.

Doi-Suthep-niñas

Todos los que estábamos allí presentes nos reímos con la “espontaneidad” de esa cría que no pasaba de los cinco años. Las caras se nos tornaron en incertidumbre cuando de la boca de aquellas niñas salió la palabra “Money”. ¿Dinero? ¿para qué quieren dinero unas crías tan pequeñas? Como nos veíamos venir la jugada decidimos comprarles unos chupa-chups en uno de esos puestos. Cuando se los dimos, la mayor, agarró los dulces y se acercó a los bordes de las escaleras y detrás de ese murito, asomó la cara de la madre de las niñas cuando éstas le enseñaban los caramelos. La madre, con mala cara, los agarró y les dijo algo que sonó a: “¿Para qué mierdas pedís caramelos? Dinero, pedir DINERO”. La situación nos dejó con mal cuerpo sin saber cómo reaccionar. Pese a habernos topado con situaciones de este tipo aún peores en otras ocasiones, la cosa no deja de sorprendernos.

Doi-Suthep-templo

Cuando empezamos a subir, la conversación entre los tres era fluida pero con el paso de los escalones bajo nuestros pies, las palabras se quedaron en el gaznate y de nuestra boca sólo salían suspiros y una lengua seca. Arriba, pagamos la entrada y disfrutamos de un templo que nos “charruscó” los pies en determinadas zonas por lo caliente que estaba el suelo debido al sol. El templo mezcla budismo, con un Buda Esmeralda, con hinduismo, con un Ganesh.

Doi-Suthep-Emerald

Todas la figuras de Buda están recubiertas de papel dorado y el “Chedi” en sí está con pintura dorada que, con el rojo de los tejados le daba un contraste muy bonito.

Esa noche nos fuimos con David a dar una vuelta por el mercado.

Night-Market

Menudo era el mercado… no tenía fin y en frente de un puesto de accesorios para los móviles te podías comprar un snack de salchicha enrollada en una especie de crepe dulce que estaba muy rico.

Night-Market-Zoom

Andando por allí, nos topamos con la celebración de la entrada del nuevo año chino.

Espectáculo-chino

En un escenario decorado a la más puro estilo oriental, “actuaban” unos tipos y unas tipas disfrazados con quimonos andando de un lado a otro con la misma gana que la que tiene un niño cuando va de nuevo al cole, una persona que va al trabajo o alguien que va a que le hagan un tacto rectal y encima al son de una “música” estridente que salía a todo volumen del único altavoz que tenían. Antes de que nos reventasen los oídos y/o de que nos sangrasen los ojos, nos fuimos en otra dirección, en la que vimos gente que iba y no volvía. Aquello no sabíamos si era bueno o no pero aún así fuimos a ver. Al igual que con la pésima actuación sentimos nauseas, con el espectáculo que nos encontramos sentimos admiración.

Dragón-Blanco

Un dragón blanco muy gracioso manejado por dos personas que lo movían de tal manera que parecía estar vivo, y una tercera persona que hacía como de hombre travieso que mareaba al dragón, nos hicieron disfrutar de un espectáculo circense muy divertido.

Dragon-blanco

Los del dragón se subían de un salto por unos tubos verticales o uno sobre otro mientras perseguían al travieso. Qué equilibrio tenían los tres y qué bien nos lo hicieron pasar.

Zumos-perfectos-2

Cansados, volvimos al “barrio”, nos tomamos un “Fruit Shake” y un postre típico de por aquí, el «Mango Stiky Rice», en nuestro amigo de los batidos perfectos y nos despedimos de David ya que tanto él como nosotros, al día siguiente, cogeríamos un transporte para dejar Tailandia. Él, en avión desde allí mismo y nosotros en un bus que, tras otras tantas y largas horas, nos dejaría en uno de los aeropuertos de Bangkok para ir a un país nuevo para nosotros, que hacía poco que se había abierto al turista, en el que dicen se come muy mal… pero ese, es otro periplo… Myanmar.

Bus-to-Airport

2 comentarios

  1. Marta

    Creo que ha sido la mejor entrada vuestra…me he reído, he llorado y hasta he podido oler los batidos de fruta!!! En serio…me han encantado las historias de las velas (ya te vale Juan), la de la pagoda con chismarato con agua que riega plantas y…por supuesto la de Mis Espasmos!!! Las fotos preciosas al igual que las sandalias azules de Tania 😉 Pasadlo bien en el trekking. Besetes

  2. Vuestros padres

    ¿Qué queréis que os digamos, chicos? que con esa patrona la juerga está garantizada. Pobre mujer. La mayoría de las veces se le caerán las cosas. Tened cuidado y apartaros por si acaso.
    Papá está moviendo los brazos arriba y abajo para hacerse una idea. ¡qué bonitas las Pagodas! claro que más bonitas son las «delgadas» según la moda actual. (El chiste era obligado) El argentino tiene cara de chiste. Por cierto, ¡qué valor hacer semejante viaje sin tener idea de inglés!, ¿Cómo se hacía entender el tío? Un poco «boludo» ¿no?. Estamos deseando que nos contéis lo del Treking. ¿Qué tal las salchichas? Seguro que si estáis en casa no las coméis, porque… a saber de qué estarían hechas las condenas. Nos parece muy bien que aprendáis a ser honrados. A algunas personas les vendría bien ir a esa pagoda a ver si devolvían «algo» de lo sustraído y pedían perdón, no a buda, sino a los contribuyentes.
    Bueno majos, feliz treking.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *