Nuestros Viajes

Ajmer y Pushkar

Llegamos a Ajmer después de dos horas en un bus bastante cómodo. La estación, como era de esperar era un caos, la gente del pueblo se agolpaba contra las puertas del bus esperando desesperadamente la bajada del turista.

Tuvimos que ir quitándonoslos de encima como podíamos, un tanto agobiante si os soy sincero. Entre la gente, conseguimos llegar a otro autobús que nos llevaría a Pushkar. Era una tartana, sucia, abarrotada de gente que nos miraba fijamente. A ambos lados de la estrecha carretera paseaba gente, pasaban motos esquivando monos muy graciosos que comían plátanos, monos con los que teníamos que tener cuidado porque nos habían avisado de que te robaban en un visto y no visto, las gafas, el móvil o cualquier cosa pequeña que les llamara la atención. Tania se quiso sentar al lado de un chico en una plaza libre, pero este le puso cara seria y negó con la cabeza, la mujer aquí no está muy valorada, pero esto es la India profunda y en el fondo nos gusta; aunque nos choque ver a un tío comiendo que al acabar tira el plato por la ventana, nos gusta la India, aunque vayamos esquivando ñordas de vacas recién hechas, nos gusta la India e incluso cuando vemos un toro o cebú meando al lado de un puesto de fruta durante cinco minutos, nos gusta la India. Qué le vamos a hacer, nos gusta la India…

Al llegar a Pushkar, de vuelta al follón, pero tras encontrar un hotelito muy agradable, empezamos a disfrutar de este pequeño pueblo con un encanto increíble.

En la azotea del hotel, donde está el restaurante, estuvimos disfrutando de una panorámica de todo el pueblo y fue entonces cuando nos enteramos el porqué del follón, no habitual, que inundaba las calles y las azoteas de Pushkar.

Estaban de fiesta, una fiesta en toda la región de Rajhastan, y aquí vimos que se vivía con mucho afán.

Era la fiesta de las cometas (Patan Party en hindú) y la gente, tanto niños como adultos y ancianos, estaban volando sus respectivas cometas en todas las azoteas.

La música inundaba las calles, pero no creáis que música típica, porque escuchamos desde Shakira hasta techno pasando por Guns & Roses y Justin Bieber.

Lo malo era que toda la música sonaba a la vez desde distintos sitios. A parte de fiesta era una competición, con tu cometa tenías que ir a cortar los hilos de las otras cometas y después tenías que ir a cogerla, quien más tuviera, ganaba, de modo que ganaron 20 o 30 personas jajaja. ¿Cómo cortaban el hilo de las cometas? Pues se ve que los hilos no eran normales, sino más duros e incluso con unos pequeños cristales que de un tirón fuerte cortaban los otros.

Salimos a ver un poco el ambiente y nos topamos con la calle “central” llena de puestos de mercadillo y de los ojos de Tania y Nicolás cayeron dos lágrimas de alegría jajaja.

Mientras ellos flipaban yo hacía fotos, mirase donde mirase había una foto (si, lo se, no he colgado ninguna de momento, pero es que, como os dije, la conexión es un tanto lenta y tarda mucho en subir o se bloquea y no sube, sigo intentándolo).

De repente, nos encontramos con una madre y sus dos hijas que conocimos en el avión, ibicencas, que venían a comprar telas (la madre) para luego venderlas en Ibiza, y era el tercer año que venían de modo que todo este tiempo hemos estado con ellas de un sitio para otro, comiendo en sitios muy buenos, muy baratos y con gente muy maja, hasta comimos en algún que otro puesto de la calle muy rico y muy sano, de momento estamos enteros jejeje.

Sentado en uno de esos puestos mientras hablábamos con el chaval que nos atendía, de 23 años pero que aparentaba 30 (a mi me pasa al revés jajaja) llegó una rusa estúpida que no quiso estrecharle la mano al chaval que se la tendía amistosamente porque se las acaba de lavar, entonces fue cuando me di cuenta de una cosa desagradable de los occidentales. Llegamos aquí (no todos somos iguales, obviamente) de nuestros países super-desarrollados con una superioridad que nos da el poder de regatear por par de euros que para nosotros no es nada pero que para ellos es mucho y que, además, lo que compramos podemos venderlo en nuestro país a un porcentaje muy superior, miramos con asco como se bañan en el lago que tienen en el centro del pueblo, “no les tocamos” porque están sucios pero luego comemos su comida que hacen con sus manos, les miramos extrañados, nos quejamos de que la luz se va de repente, que no funciona bien internet, que no hay papel higiénico (ellos se limpian con la mano izquierda, por eso nunca la dan para saludar ni comen con ella ni tocan nada sagrado) y nos asombramos de cómo pueden vivir así, pero no dejamos de comprar sus cosas, de tratar de vestir como ellos, de formar parte de sus rituales y de mimetizarnos con ellos. Claro está que las cosas funcionan así pero no deja de ser chocante. Lo bueno es que ellos siempre te tienden la mano, te muestran su mejor sonrisa y siempre son cordiales pero también son burlones, se ríen de nosotros, sin faltar, por muy estúpidos que seamos, ellos no cambian su manera de tratarte. Son buscavidas desde pequeños. Mientras estábamos viendo una puesta de sol, se nos acercaron tres niños muy simpáticos y entre jijí y jajá nos sacaron a los cinco que éramos, unos rotuladores de colores, unas rupias, unos céntimos de euro, dos pulseras de Nicolás,  unas galletas y no se qué más, pero es que tienen que aprender rápido y lo primero es saber de donde sacar dinero.

Al día siguiente, mientras desayunábamos, oímos tambores y canticos, obviamente bajamos a la calle con las cámaras a ver qué era todo ese guirigay. Una boda, y cada día que hemos pasado, con una boda nos hemos topado. Las bodas duran tres días, como la de los gitanos, son muy coloridas, como era de esperar, pero los preparativos son por separado. A los pies de nuestro hotel unas cuantas mujeres con los típicos trajes de colores (sarees) se agrupaban y cuando se acababan de pintar, empieza la música de una “orquesta” de hombres. Las mujeres se ponen a bailar de tres en tres, entre ellas la novia con un pendiente desde la nariz hasta la oreja. La novia y el novio no se conocen, las familias llegan a un acuerdo y les juntan teniendo como referencia su signo zodiacal para que sean compatibles.

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Ellos creen que el amor se acaba, por lo que si se conocen antes de casarse cuando lo hagan ya no habrá amor.

Cuando se casan empiezan a conocerse y con el tiempo, dentro del matrimonio surgirá el amor por eso de: “el roce hace el cariño”. En un momento del baile, unas cuantas personas sacan unos billetes de 10 rupias y los mueven sobre sus cabezas y otros los cogen y los menean sobre las suyas y así durante un rato, creemos que es para que sobre ese nuevo matrimonio no falte el dinero, pero no estamos seguros.

Al finalizar el baile se ponen unos jarrones de colores sobre las cabezas una chica joven, la prometida y una mujer mayor y empieza un desfile por toda la ciudad. A la noche se las vuelve a ver danzando jubilosamente y a los hombres detrás bailando también y en ultimo lugar el novio, subido a lomos de un caballo blanco ornamentado y la fiesta continua con petardos y vítores de alegría. Todo un espectáculo, a ver si podemos asistir a una boda un día de estos.

Estamos comiendo estupendamente cosas realmente buenas, todo vegetales pero eso conlleva a que este lleno de gases y tenga algún que otro malestar estomacal o pinchazos, pero nada grave. Compraré algún remedio natural de los que venden por aquí que son estupendos, Tania está muy contenta con tantas cosas de hierbas, por lo que hemos decidido volver por aquí una semana antes de regresar a casa y hacer compras varias habiendo ya regalado la ropa que llevamos para poder llenar más la mochilas jajaja.

Detalle curioso, me salió un trabajillo de fotógrafo en el mismo hotel y nos ahorramos unas cuantas rupias por cuatro fotos hechas para colgarlas en internet (aunque de momento no las he podido subir).

Un día, así, de buenas a primeras, decidimos buscar precio para hacer una ruta a camello por un desierto cercano. Me pareció raro que Tania estuviera de acuerdo, con lo poco que le gustan a ella esos animales tan altos y con la pena que le dan por lo explotados que están, pero bueno ahí fuimos, todo fue bien hasta que Tania me vio desde tierra sobre uno y cómo se ponía en pie aquel pedazo de animal de dos metros (canarios jejeje), por lo que se lo pensó dos veces y al final se quedó a dormir la siesta en el hotel, cosa que le vino muy bien porque hacía dos noches que no descansaba del todo debido a la humedad y el fresco que hacía en la habitación que nos dieron, que claramente cambiamos.

Los camellos tenían una cara de pena increíble, pero creo que es innato en este tipo de animales, Iban con una silla de montar con un montón de colores, un collar de cascabeles y una tobillera del tamaño de mi cabeza que también producía música al andar.

Empezaron a andar dirigidos desde tierra por un niño de quince años, en mi caso, y por adultos en el de Nicolás y en el de una de las ibicencas (también llamada Tania) pero que, en un momento dado, se subieron al camello detrás de cada uno para “conducirlo”.

La verdad es que fue la típica ruta de turista capullín pero me lo pasé de vicio, sobretodo cuando me dejó las riendas y me dijo que le diera caña.

Todo genial hasta que bajamos, creo que aún no puedo juntar la rodillas ni sacarme el calzoncillo del culo porque con el movimiento, los pantalones se me iban subiendo y los calzoncillos se metían por el único sitio que pudieron.

Llevamos ya una semana y tenemos la sensación de llevar un mes, con la cantidad de cosas que hacemos al día y las aventuras que vivimos. Todo esto es muy intenso y muy enriquecedor aunque no creo que sea ni un cuarto de lo que nos espera. Mañana partimos para Rantanbord (creo que se escribe así) y después a Agra a ver el Tal Majal, va a ser duro porque haremos noche en el bus o en el tren, eso aún está por ver, pero ganas de seguir no faltan.

 

4 comentarios

  1. Jose y Marisa

    ¡Increíble! completamente increible todo lo que nos contais. Desde luego estáis viviendo experiencias inolvidables y nosotros lo disfrutamos leyendo estos relatos que parece que lo estamos viendo. No debe ser lo mismo yendo en un viaje organizado por agencias. Ellos sólo disfrutan de la India turística. Vosotros tratais con la gente que es muy importante a la hora de conocer a un pueblo. Aprendereis muchas cosas con ese trato y no os pasara como decis que hacen muchos extrangeros que miran a los nativos de arriba abajo. Su forma de vida es distinta de la nuestra pero eso no quiere decir que sea mala, para ellos es lo mejor, lo que conocen y les funciona.

    Nos gustaria ver todas esas fotos pero creemos que tendremos que esperar a vuestra vuelta.

    Por cierto, volvereis muy cambiados y, creemos que menos caprichosos y quejicas.

    Seguid aprendiendo y no dejeis de contarlo. Con estos parrafos que nos mandais podreis hacer un libro y puede que hasta editarlo. Nosotros los imprimimos y los guardamos por si acaso.

    Tambien nosotros pensamos escribir un libro con las aventuras de Gloria, Erni y Emma por la isla de Lanzarote. y despues las nuestras.

    Bueno, muchisimos muuuaaakkksss para los dos y… un apreton de manos (la derecha por si acaso) a Nicolas y a la madre y su hija.

  2. Roberto

    Gracias juanardo por dedicar un rato a contarnos vuestras vivencias.

    ¿Cómo se ve lo de las castas desde allí?

  3. Franinnn

    Juaniiiiiiiin m parece increible el viaje q stais aciendo, yo tb quiero!
    Tio, no se, no m creo qq sten por la india descubriendo mundo y disfrutando de algo tan distinto como puede ser la cultura de la india. Me acuerdo monton de ustedes! cuidense muxo y tengo q verles despues del viaje para q m ensennes las fotos jejeje
    no dejes de escribir q, aparte de ser una forma de desahogarte nos encanta a todos leer lo q acen y como les va, Tania, m parece increible q estes por ai de viaje ala aventura!!!
    Les deseo lo mejorrrr!!! un bsote enorme a los dos!!

  4. gloria

    que pasada, suena todo genial, tan emocionante y nuevo, que razón tienes en lo de la hipocresía occidental, creo que es típica de este lado de la tierra.
    para ver una boda desde dentro solo tienes que casarte…
    sobre el trabajo de fotógrafo…que te voy a contar, me alegro de que os salga mas barato, nunca pensasteis en trabajar de algo ahí? cosas como esta, sabes, así no todo es gasto y conocéis gente de ahí que os puede facilitar el viaje o dar información fehaciente, por ejemplo de como llegar a la estación de buses a la de verdad…jejeje
    Es curioso que sea tan fácil encontrar gente hispana, o española por esos sitios tan diferentes a lo occidental y mas curioso es que con lo grande que es la india resulta que os encontráis con varios, o son muchos los que van o es una gran casualidad.
    bueno besos a todos de nuestra parte y cuidaos unos a otros

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