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EL PUEBLO DEL PUENTE SOBRE EL RÍO KWAI

Puede que la siguiente pregunta que me hice a mi mismo, que ahora os planteo a vosotros, no diga mucho a mi favor pero ¿Qué el puente sobre el río Kwai está en Tailandia? Pues se ve que sí. De modo que esa película, que vi cuando era niño y de la que sólo recuerdo la típica cancioncilla y la escena final (no voy a hacer ningún spoiler de esos por si acaso alguno no la ha visto), sucede en Tailandia y no por Vietnam como creía.

Puente-Cartel

El río Kwai (Kwae Yai River) es un rio Tailandés de gran caudal al oeste del país. En el tramo que pasa por el pueblo al que poníamos dirección, Kanchanabury, el río cobra un mayor interés debido a ese puente. El famoso puente fue construido durante la Gran Guerra del Pacífico (por cierto, un tanto irónico mezclar en una misma frase guerra y pacífico, pero bueno) cuando Japón declaró la guerra a U.S.A. y a Inglaterra allá por 1942 (2485 año Tai). En aquellos tiempos al puente se le llamaba “Ban Tha MaaKham” lo que viene siendo algo así como “Cruce de Caballos” o “Caballos Cruzando” y fue construido por prisioneros de guerra aliados que trabajaban en condiciones infrahumanas siendo víctimas frecuentes de grandes enfermedades como la malaria.

Cementerio

Por lo que he leído, el universo que hay creado alrededor de este puente, no es lo que en un principio fue. Me refiero a que este puente fue ideado por los japoneses para continuar la línea férrea entre Tailandia y Myanmar cruzando la selva y que, a raíz de la película y al paso del tiempo se ha convertido en atracción turística y ha hecho que el pequeño pueblo que se encontraba cerca, Kanchanabury, se extendiera hasta llegar a ser lo que es hoy, con sus tiendas, sus restaurantes, Karaokes, sus luces de colores iluminando los pilares etc… todo girando alrededor de ese puente y los cementerios en los que yacen más de diez mil soldados.

Puente-movimiento

El puente en sí nos impresionó… Pero ¿qué estoy haciendo? ¿contaros ya lo que sentimos al llegar sin deciros cómo llegamos? Lo bueno de nuestras aventuras no es sólo lo que vemos, también es cómo llegamos, así que…

Amanecimos no muy tarde. Entre las palizas a andar y que el hambre que nos entra bastante antes de a lo que estamos acostumbrados, como muy tarde, a eso de las once, ya estamos en la cama y a las nueve de nuevo en pie. Muchas noches yo me acuesto más tarde porque es el momento en el que no me da pereza agachar la cabeza y escribir estas letras.

Los trenes para este pueblo desde Bangkok tienen dos horarios, prontísimo por la mañana y a la una cincuenta y cinco de la tarde. La segunda opción fue la que escogimos.

Estación

La estación no era la principal de Bangkok, si no una más al oeste que obviamente era más pequeña y cuando digo pequeña quiero decir que es como una parada de autobús. Aún así era bastante acogedora fotográficamente y bastante retro.

Estación-Guardia

Toda ella era manual, desde el ticket, los cuales nos los vendió un señor muy arrugado y muy agradable, que se rió con nosotros, dejando ver sus escasos dientes, al no saber pronunciar bien el nombre del pueblo de destino.

Estacion-Mujer-dormida

Había un panel de cartón sobre madera en el que informaban de los horarios y destinos y creo que tanto el taquillero como los paneles llevaban los mismos años en el mismo sitio.

Encima de la taquilla había un único reloj, como el típico reloj de cocina y que no se veía más que a escasos quince metros y que nos recordaba que allí también pasaba el tiempo.

El andén estaba prácticamente a la misma altura que las vías y la gente cruzaba de un lado a otro de cualquier manera ya que había casas a ambos lados de esta con un mínimo de separación.

Estacion-cruzando-vias

En el mismo andén había otro panel que anunciaba cuál era el siguiente tren que efectuaba parada y la hora de llegada y que también se cambiaba a mano como vimos al poco rato.

Estación-cartel

Cuando hicimos entrada en el andén, casi todas los bancos estaban ocupados y nos fuimos a poner en donde pensábamos que menos íbamos a molestar, pero justo ahí había una báscula enorme y

Báscula

a la que no pudimos evitar subirnos, con las mochilas primero,

Bascula-Juan

sin mochilas después, luego sólo las mochilas,

Báscula-Hombre

después sólo una y luego otra y de repente nos tuvimos que apartar porque otro señor nos miraba con cara de asombro y, que digo yo, que pensaría: “pobrecillos, en su país no deben tener básculas”. Nos apartamos y se subió en el borde y al poco dio un paso al frente poniéndose más cerca de donde marcaba el peso y este variaba en un kilo o así, pero aquel tipo no pesaba más que nuestras mochilas, y como era de esperar, con una amplia sonrisa se bajó, se despidió en Tailandés y se fue a sentar dejando paso a otro hombre que venía a pesar unas cajas.

De repente, bueno eso es un decir, porque hubo todo un proceso para anunciar la llegada de un tren. Un empleado de la estación se la recorrió de un lado a otro informando de la llegada y gritó a modo de aviso urgente a una mujer que estaba “paseando” entre las vías con su hijo pequeño. Cuando el tren llegó, el mismo señor fue cambiando los carteles de los vagones indicando el nuevo destino del tren.

Estación-1er-tren-saliendo

Los pasajeros subieron, se acomodaron y, tras zarandear una campana en un lado del andén, el tren partió y prácticamente todos los pasajeros, tanto niños como grandes, se fueron despidiendo de los que nos encontrábamos en el andén y como siempre, con una gran sonrisa. Salvo el chico de la foto bajo estas líneas que estaría medio dormido.

Estación-listo-para-salir

La espera para nuestro tren pasó bastante rápido entre tirar fotos de un lado a otro, comprar agua, palomitas dulces y leer un poco.

Estación,-esperando

Cuando llegó, lo hizo marcha atrás, la locomotora se soltó y dejando los vagones para que nos subiéramos, se fue.

Estacion-Locomotora

El tren, por dentro era como cabía esperar antiguo, incómodo, peculiar, con asientos rectos como una “L” y un poco acolchados, las sucias ventanas parecían estar ahumadas y las cortinas eran persianas de metal. Pero con todo eso era acogedor.

Estación-Vagón-Tren

Al poco rato llegó la locomotora por lo que sería nuestra parte delantera. De hecho creo que era la misma locomotora que se había soltado del otro extremo y que dio la vuelta para engancharse de nuevo con nosotros dentro y que realmente fue un espectáculo. Justo después de engancharse, sonó la campana y partimos.

Estacion-Campana

En nuestro vagón, y creo que en casi todo el tren, predominaban los turistas y todos íbamos al mismo destino.

Estacion-en-nuestro-tren-sin-Locomotora

El tren no iba lo que se puede decir deprisa y la verdad es que no era para que corriese más puesto que, por algunas partes del camino, a decir verdad por casi todo el camino, las casas y las plantas estaban a ras del tren. Vamos que si sacaba la cabeza o la mano con la cámara por la ventana me quedaba sin ellas.

En este viaje hemos decidido que íbamos a ir más ligeros de equipaje y gracias a los teléfonos y las redes wifi que hay por todas partes podemos tener toda la información que necesitamos on-line sin necesidad de ir cargados con una pesada guía de cada sitio que queremos visitar. Lo malo viene cuando no tenemos una red Wifi a nuestro alcance y, aunque la noche anterior miramos como llegar andando desde la estación hasta la Guest House, cuando estás en el camino nada es como lo habías visto desde casa.

Nos acercamos todo lo posible preguntando en un Café por el punto de interés turístico más cercano, un Museo de guerra y que nos escribió en Tailandés en una libreta para que si teníamos que volver a preguntar nos pudieran indicar mejor. Cuando llegamos al museo ya no teníamos ni idea de cómo llegar al sitio pero lo que recordábamos haber visto en internet la noche anterior… nos alejó un poco hasta que un hombre me preguntó que a donde íbamos y con el nombre de la Guest House nos hizo subir a su moto con una especie de sidecar hecha con cuatro tubos de metal y una rueda, nos dejó en la misma puerta y no nos quiso cobrar nada. Menos mal que nos acercó porque el sitio estaba realmente escondido.

Hombre-Taxi

El lugar estaba muy bonito pero tenía muchos mosquitos y a los alrededores no había muchos sitios para cenar que no estuviera sólo en Tailandés.

Hotel

Cenamos un par de arroces con verduras y nos fuimos pronto a la habitación.

Cenando-Tai

Al día siguiente tomamos el desayuno que estaba incluido, alquilamos unas bicicletas y nos fuimos directos a ver el puente en una travesía tranquila pero que con el calor y el esfuerzo nos dejó agotados.

Desayuno

El puente en la película lo creía más grande, pero también lo creía en Vietnam.

Puente-Otro-lateral

Aún así me sorprendió pero, lo que más me sorprendió fue la cantidad de gente que había cruzando el puente de un extremo a otro, haciéndose fotos o simplemente en las vías admirándolo, hasta militares posaban con su mejor sonrisa y su impecable y caluroso uniforme.

Puente-lot-of-gente

Puente-Militares

Me sorprendió porque la vía aún está en funcionamiento pero como si no lo estuviera y nosotros no fuimos menos.

Puente-medio-self

Nos metimos por todos los sitios a los que uno se podía meter tanto desde una orilla como la opuesta.

Puente-cabina-de-control

Cuando el tren llegó, las personas que pudieron se quedaron a ambos extremos del puente y el resto fueron arrollados por el tren…

Puente-Militares-Tren

¡que va! Es resto se refugió en unos salientes dispuestos a ambos lados a lo largo del puente.

Puente-Tren-cruzando

Como os he comentado antes, en torno al puente hay todo un universo con un montón de sitios para comer que estaban en dos idiomas y

Puente-otro-lado

ya que estábamos en ese pueblo decidimos quedarnos un par de noches más para aprovechar y hacer una excursión a un Parque Nacional que dicen que es un buen sitio para disfrutar de sus cascadas.

Puente-Juan

Donde estábamos alojados estaba lleno y no pudimos alargar la estancia y buscamos otro sitio que estuviera más cerca del meollo pero que aún así estuviera separado,

Compañero-Guest-House

y lo encontramos, a la vera del río.

Nueva-Guest

Volvimos al antiguo alojamiento para devolver las bicis y hacer el check out.

Perro-espaturrado

Nos despedimos hasta del Chihuahua que estaba despatarrado en el suelo y no sé porqué llevaba puesto un suéter, al menos este estaba bastante cuidado, no como el resto de perros que se suelen ver por aquí.

Perro-despedida

Con las mochilas en ristre, cogimos un taxi hasta el nuevo alojamiento.

Niño-en-camino

Las cascadas del Parque Nacional de Erawan nos esperaban para el día siguiente y no, el nombre no tiene nada que ver con El Señor de los Anillos…

Reflejos-nueva-guest-house

4 Comentarios

  1. Me ha gustado mucho, muy divertido y las fotos muy buenas! Ya estoy esperando a leer la siguiente…

  2. Juan me siguen encantando tus post. Y la verdad que me rio un rato con ellos, y como siempre, las fotos increibles!

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